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lunes, 27 de febrero de 2017

DE LA OSCURIDAD A LA LUZ


Cuando tocamos fondo el abismo aparece ante nosotros como un enorme gigante que nos traga sin remedio. Nos sentimos engullidos por una fuerza que no somos capaces de controlar y nuestras resistencias desfallecen sin remedio. Todos, en algún momento de nuestras vidas, atravesamos alguna crisis existencial que nos coloca sin remedio en una posición de miedo, frustración, indefensión, tristeza o rabia.

Aunque a veces nos encontremos en un túnel sin salida y pensemos que somos incapaces de alcanzar la luz, toda sombra, tras el sufrimiento profundo, nos enseña que cuando aquella vuelve a brillar de nuevo podemos ver reflejos distintos antes jamás vistos. Hay una lección y una lectura después de cada crisis personal, un aprendizaje y una oportunidad de ser mejores. La vulnerabilidad deja en nosotros la grandeza de un manto de humildad, sereno y nítido, como el rocío de una nueva mañana. La catarsis lleva a un nuevo orden, sin duda mejor y diferente tras lo aprendido, aunque el transcurrir del camino nos cueste verlo así. Valoramos de esta forma más nuestro momento presente, de una forma más consciente y reconocemos a quienes han estado presentes en cada momento, alentándonos y sosteniéndonos hasta que por fin podamos resurgir de las cenizas como el ave fénix.
A todos nos cuesta pedir ayuda, sin embargo es un signo de grandeza saber pedir ayuda y recibirla tanto como saber darla y entregarla generosamente cuando nos es solicitada. Es un intercambio y flujo natural de la vida que nos equilibra el dar y recibir de un modo natural, pues todos somos iguales, construidos de la misma materia y de los mismos sueños, fragmentos de meteoritos milenarios pasados que dejaron huellas en nuestras almas a través de los siglos de evolución. Algunas de esas huellas son invisibles y sutiles, pero otras a veces se hacen visibles y nos desgarran por dentro. Cada uno de nosotros tenemos un poder infinito que proviene de generaciones pasadas con increíbles fortalezas como legado de nuestros antepasados, que nos han dejado todo cuanto somos y la posibilidad de construir nuestro mejor futuro.
Ser capaces de recibir  ayuda nos enseña también, cuando recobramos el control, a ser capaces de devolverla de un modo generoso. Dar y recibir amor, solo se trata de eso, de una ayuda sincera y comprensiva, empática, pues todos formamos parte de un mismo origen y de algo único, de una misma familia que a través de generaciones nos coloca aquí, donde somos y donde estamos para desempeñar algo en la vida.
A pesar de nuestras angustias y miedos somos mucho más que eso, podemos aceptar esos temores y angustias como una parte de nosotros mismos, transformándolos en fortalezas renovadas.  A veces solo un movimiento sutil de confianza en nuestras capacidades, algo tan leve como el elevar las alas del vuelo de un mirlo, puede hacernos resurgir a la vida. La sutileza de la confianza en nosotros mismos y en nuestras infinitas posibilidades pueden devolvernos de nuevo a la salida del túnel y solo allí la luz es más pura y luminosa que antes.
La verdadera curación a cualquier proceso emocional reside dentro de nosotros mismos y, aunque podamos pedir ayuda en ese camino y orientación, cada uno de nosotros somos los maestros de nuestra propia ayuda. Todo reside dentro, no en el exterior.
Me siento una gran afortunada por dedicarme a una profesión en la que he podido brindar mucha vez ayuda a personas en procesos emocionales dolorosos, pero de gran crecimiento personal. También me siento agradecida por haber podido recibir esa ayuda cuando en momentos difíciles he tenido que contar con ella. El tocar el sufrimiento con nuestras propias manos nos coloca en disposición de entender el de otros de un modo claro y revelador.
 A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.atarsis lleva a un nuevo orden sin duda mejor y diferente tras lo aprendido.Valoramos mas cada momento presente y de una forma mas consciente,conocemos a quienes han estado presentes en cada momento alentandonos y sosteniendonos hasta que por fin podemos resurgir de las cenizas como el ave fenix. A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.atarsis lleva a un nuevo orden sin duda mejor y diferente tras lo aprendido.Valoramos mas cada momento presente y de una forma mas consciente,conocemos a quienes han estado presentes en cada momento alentandonos y sosteniendonos hasta que por fin podemos resurgir de las cenizas como el ave fenix. A todos nos cuesta pedir ayuda,sin embargo es un signo de grandeza ser capaces de hacerlo y recibir esa ayuda sin limites para luegpmde nuevo recobrar el control y estar en disposicion de ayudar a otros. Dar y recibir amor,solo.se trata de eso,de la.ayuda amorosa yndesinteresada pues todos formamos parte de una misma cosa,de un mismo origen,de una misma.familia que a traves de las generaciones nos coloca aqui y ahora.Gracias,me siento una afortunada por que he aprendido a dar ayuda y a recibir ayuda y en ambos casos he sido generosamente compemsada.
 

 
 

viernes, 11 de diciembre de 2015

La Magia de Compartir…


La ciudad ya brilla anunciando la llegada de la navidad. Si bien Ésta anuncia una época de disfrute, gozo, encuentros y desencuentros, no cabe duda que invita también a la reflexión, despidiendo un año más que se va y augurando la llegada de uno nuevo, cargado de magia e ilusiones renovadas.
 Es el tiempo de los nuevos propósitos, de los recuerdos amables y encuentros, pero es sin duda también tiempo de nostalgia y de recuerdo de los que ya no están. De mi mente no puede borrarse una mesa familiar llena de dulces y de latas de mejillones y aceitunas en platillos de cristal que brillaban como diamantes, servilletas recién planchadas y cintas de navidad envolviendo un centro de mesa. Sin embargo la navidad va transformándose cuando las personas que creen en su magia se van marchando, cuando aquellas que año tras año trataban de crear unión, aquellas por las que cada año la navidad cobraba sentido, ya no están. Sin embargo podemos hacerlas presentes de nuevo en nuestras mesas trayéndolas a nuestros corazones, pues de algún modo cada año vuelven a estar presentes al recibir de nuevo la Navidad en nuestros corazones.
Es el momento de compartir ilusiones, sonrisas, abrazos, sueños, miradas, tiempo y magia. Es tiempo de amor y unión.

Cuando abandonamos el territorio de la infancia, poco a poco, nos damos cuenta de muchas cosas que quizás, en aquella época, quedaban difuminadas por los sueños o escondidas detrás de nuestras ilusiones. Unos deseos vírgenes, todavía sin adulterar por la funesta maraña de confusas emociones que nos acompañan cuando “pegamos el estirón”.

Por desgracia, muchas veces las «Navidades» constituyen una pesada carga para muchas personas, un lastre difícil de aligerar, un tiempo que hemos olvidado cómo vivir. Compromisos por los que patalean nuestras almas y comilonas que dejan exhausto a nuestro templo de carne y hueso, consumismo, compra, ausencias…

Es muy complicado ofrecer una respuesta unánime a lo que cada uno siente cuando se acercan estas fechas. Somos muy distintos y cada persona necesita recorrer su camino, vivenciar sus propias experiencias para darse cuenta de que la «Navidad» es un nacimiento, un principio, un nuevo comienzo. Pero esta vivencia solo puede transitar nuestros corazones, el de cada uno. Nadie puede decirnos como debemos sentir: es un descubrimiento al que debemos llegar poco a poco…

La creciente luz de este solsticio invernal nos invita a la «Natividad» de algo nuevo en nuestra vida: «depende de ti, comienza, se trata de ti». Y así, como preconizaban los que nos precedieron, todos los años podríamos «volver a nacer», a concedernos una ocasión para renovar toda la negatividad que hemos ido acumulando a lo largo del año.

Ahí está lo verdaderamente importante: volver a nacer, renovarnos en sentimientos y emociones para que estas no mueran en nuestros corazones.

 

miércoles, 24 de junio de 2015

MUSICA, ILUSIONES E INFUSIONES…LA MAGIA DE COMPARTIR AMOR

Creo que he tenido la suerte en la vida de contar con personas extraordinarias en mi vida y ser para ellas también alguien valioso en sus vidas. Sin embargo a veces no sabemos soltar o transformar aquello que, por apegos, lleva mucho tiempo acompañándonos a lo largo de nuestras vidas y se convierte en algo a lo que debemos dejar paso, creando nuevos espacios a partir del vacío que se ocasiona.
La amistad cumple la importante función de apoyo social, generando sentimientos de pertenencia y aceptación. A su vez el sentimiento de pertenencia hace que se tengan más habilidades de afrontamiento, que se den situaciones de autoeficacia y una mayor satisfacción en las relaciones sociales; todo ello incide de manera beneficiosa sobre nuestro bienestar físico y psicológico.
Las personas a veces nos decepcionamos con las amistades por diferentes interpretaciones sobre qué entendemos como verdadera amistad; en ocasiones creemos que damos más que lo que recibimos y se produce un desequilibrio en la relación afectiva. Existen 5 características de las amistades sanas:
 
1.       Autenticidad, es decir, expresar claramente el modo de sentir sin máscaras ni reservas. No es lógico no decir algo a un amigo por miedo a su respuesta o reacción por sentirse juzgado.
2.       Cordialidad, que consiste en aceptar de forma incondicional sin pretender que los demás hagan lo que uno quiere. Ello no implica no dar nuestra opinión sobre lo que nos gustaría o lo que nos molesta.
3.       Empatía o capacidad de comprender lo que la otra persona siente. A veces no hacen falta las palabras.
4.       Disposición de apertura hacia el otro, de compartir de puertas para afuera.
5.       Equilibrio entre el dar y recibir, entre los espacios compartidos positivos y negativos. Todos huimos de personas que solo comparten dolor y desdicha.
La mayoría de las relaciones de amistad y de pareja fracasan en alguno de estos puntos. Después, el éxito en restablecer el equilibrio dependerá del esfuerzo que realicen las dos partes por llegar a algo diferente a lo que fue, pero no necesariamente peor, sino mucho mejor y más maduro.
Mi perspectiva, no solo como terapeuta sino como amiga que ama profundamente a sus amigos es la de conservar aquello que ha valido la pena en tu vida. Para mí, las personas importantes son las que te hacen vibrar en algún momento de la vida y tú les haces a ellas sentir la misma intensidad en esas emociones. Si algo se rompe, esos espacios de salud compartidos permanecen en las almas, inalterables, y con un recuerdo de adorable nostalgia.
Al igual que una antigua tradición china que pega antiguas piezas de cerámica con oro y plata haciendo a esas piezas más valiosas y únicas, en mi vida me he esforzado por conservar a aquellas personas que han sido importantes para mí; en la mayoría de casos lo he conseguido y, de no ser así, tengo claro que de mi parte he puesto todo aquello que estaba a mi alcance por seguir compartiendo amor y ofreciendo todo aquello que mis sentimientos provocaban en cada momento.
Muchas veces sufrimos pérdidas porque nuestro ego no nos deja expresar lo que sentimos o pensamos, explicar nuestras razones, nuestras emociones, decir “lo siento” o “no he sabido hacerlo mejor”. Cada uno saca sus propias conclusiones y se protege proyectando la responsabilidad en el otro.
He titulado este artículo MUSICA, ILUSIONES E INFUSIONES en honor a dos personas que siempre han estado presentes en mi vida, mis amigas. Estas tres palabras resumen para mí, de forma clara, el valor de la amistad. La música siempre ha estado presente en mi vida como en la de ellas; además hemos compartido muchas canciones bailadas, cantadas, lloradas, reídas y escenificadas. Por eso la música es la melodía siempre presente, armónica y continua de la amistad. Ilusiones son lo fundamental para nutrir una amistad, pues no solo de penas y malos momentos se hacen los buenos amigos; cuando alguien se alegra de tus éxitos como si fuesen suyos y se contagia de tus ilusiones es un claro signo de amistad y algo necesario como condimento de la misma. Por último, las infusiones implican tiempo compartido de charlas y confesiones, un tiempo de transformación, maduro, reflexivo, un tiempo que ya no es de copas ni de cafés, que sustituyen la locura por la serenidad madura de compartir de forma sincera y sin miedos los pensamientos y sentimientos más profundos que una persona pudiera tener.
…a mis amigas…
 
 

 

viernes, 20 de diciembre de 2013

NAVIDAD, ¿DULCE NAVIDAD?

Se acerca la navidad, una época de luces y sombras, donde algunos se reunen en torno a elegantes mesas con decorados lujosos y otros muchos van a comedores sociales buscando solidaridad y ayuda.Una época donde algunos disfrutan de la familia y otros están lejos, con la nostalgia y la añoranza de no poder reunirse con sus seres queridos.Unas fechas en las que recordamos especialmete a los que ya no están con nosotros y de algún modo siguen presentes en nuestras vidas y en estas fiestas se hacen más presentes si cabe. La imagen de familias felices que se reúnen para disfrutar en compañía de la Navidad queda muy lejos de algunos hogares de personas que están solas o que han perdido recientemente a algún familiar o amigo. Para ellos, estos días de fiesta se presentan especialmente duros, ya que traen muchos recuerdos y además se paralizan algunas actividades cotidianas que a diario les permiten centrar la atención en cosas positivas o por lo menos, no pensar en las negativas. A veces no es por la falta de un ser querido, sino porque en muchas ocasiones las reuniones familiares, más allá de esas imágenes de gente sonriendo alrededor de un pavo, se convierten en campos de batalla y en explosión de asuntos pendientes.
Escribo este artículo pensando en éstos últimos y en muchas personas que acuden en estas fechas a mi consulta con conflictos personales, con miedos a disputas, riñas o enfados; en aquellos que se sienten solos o abandonados, desdichados o anclados en un callejon sin salida; a todos ellos les quiero mandar una reflexión desde mis vivencias y la nostalgia de una niña que echa de menos aquellas navidades en torno a la mesa de madera del comedor de su abuela.
En aquel entonces todos llegábamos a la casa de la abuela igual que en el famoso anuncio de turrones de la tele; quizá sea por eso que siempre me hace llorar cuando lo veo. Todo el mundo se reunía para celebrar aquellas fiestas en familia. Desde la ventana del salón esperaba con mi abuela, notando la emoción en sus ojos al ver como sus hijos y nietos volvían a casa por Navidad. Ambas identificábamos perfectamente los ruidos de cada coche y yo esperaba ilusionada la llegada de mis primos de Madrid. La abuela ya tenía toda la mesa preparada y llena de manjares y nosotros, los niños, preparábamos el teatrillo de navidad para entretener a los adultos. 
Desde que ella no está las navidades ya nunca han vuelto a ser lo mismo. Nunca hemos vuelto a pasarlas todos juntos y nadie ha vuelto a ser capaz de preparar una mesa con tanto amor. Este año pediré que uno de esos sueños sea volver a reunirnos y disfrutar de nuestro teatro familiar de nuevo, pues cada familia es como una representación teatral, con amor, drama, miedo, luces y sombras y de cada uno de nosotros depende contribuir a ser parte o no de un final feliz.
Desde el Gabinete de Psicologia Vila de paz aprovechamos para felicitar las Navidades a todos los que nos siguen y también para ofrecer a todas esas personas que lo pasan mal en estas fechas una serie de consejos que pueden ayudarles a sentirse mejor:
En primer lugar podemos intentar recuperar el contacto con personas a las que apreciamos y hace tiempo que no vemos, haciendo una llamada para felicitar las fiestas. 
Resulta también muy positivo retomar la relación con ese familiar con el que tenemos alguna rencilla, olvidando y perdonando acciones pasadas. 
Salir a la calle para respirar el ambiente de mercadillos, belenes, actividades infantiles, etc. 
Pensar en detalles, (comprados o elaborados por nosotros mismos), para aquellas personas que apreciamos. A veces no es necesario dinero; una poesía, una carta o una postal hecha por nosotros mismos pueden ser el mejor de los regalos.
Procurar estar en compañía.
Participar en acciones humanitarias como comedores sociales, ONGs, parroquias. Las acciones generosas producen un sentimiento de bienestar en el que las desarrolla. 
Y, una de las más importantes, aceptar nuestras circunstancias tal y como son, con todo el optimismo que nos sea posible. Debemos quedarnos con lo bueno de todas las cosas que nos han ocurrido. Las experiencias vividas antes de perder a esa persona o ese puesto de trabajo, son un buen ejemplo de ello.
En definitiva, te gusten o no las navidades, éstas nos ofrecen una oportunidad para reflexionar sobre muchas cosas. La clave para superarlas o mejorarlas reside en asumir que en las navidades no todo tiene que ser perfecto.
En realidad, la Navidad debería ser el momento ideal para perdonar, “hacer borrón y cuenta nueva” de los pequeños y grandes malentendidos acumulados, para volver a empezar de cero. Sin embargo, el cariz que ha tomado esta fiesta hoy en día no nos facilita las cosas. Vivimos en una sociedad de consumo, donde los regalos y las cenas ocupan el centro de los acontecimientos. Hay mucha presión, muchas cosas que se ponen en juego en torno a unas veladas perfectas. Ahora bien, la Navidad debería ser, ante todo, un tiempo de movimiento íntimo, un momento de retiro y de silencio. 
Os animo a todos a pedir perdón a aquellas personas que pensáis haber herido, a perdonar a aquellas que os han herido a vosotros, a llamar a alguien si os sentís solos, a ayudar a alguien que pensáis que lo necesita, a soñar, a bailar, a reir, a llorar, a recordar y, sobretodo, os animo a pensar en qué deseáis. Imaginad que los reyes magos pueden concedernos cada uno un deseo y pensemos en qué tres deseos pedir para el 2014; si no somos capaces de desear entonces pidamos ayuda, pues quien no desea nada tal vez ha perdido las ganas de vivir y eso requiere una ayuda profesional urgente.
Recuerda que la Navidad es solo una fecha en el calendario y que cada persona le da el significado que ella quiere.
Felices fiestas para todos y próspero año nuevo.

martes, 11 de octubre de 2011

No existe un único camino...

En Psicología existen diferentes enfoques u orientaciones teóricas. Si tuviese que definir mi orientación no me encontraría cómoda encuadrándome en una única corriente, pues pienso que los modelos teóricos son sólo mapas posibles que nos ayudan como terapeutas a no perdernos a la hora de aproximarnos al psiquismo de las personas. Sin embargo la realidad de cada persona es más compleja y no se adapta siempre al mismo mapa. Así, si nos empecinamos en usar uno único quizá las viviencias de las personas no encajaran siempre en el mismo mapa.
El terapeuta, a mi modo de ver, debe entender su papel desde una concepción abierta y flexible que integre las aportaciones de diferentes modelos teóricos.
En mi caso trato de realizar una terapia centrada en las soluciones y posibilidades del presente, más que en la búsqueda de explicaciones profundas que muchas veces suelen rayar el victimismo y la dependencia pasiva. Me parece necesario el trabajo y la implicación de la persona, pues lo importante sucede en la vida cotidiana, para la que la terapia debe convertirse en soporte y ayuda.
No me considero, por el hecho de ser terapeuta, en posesión de la verdad, ni tan sólo con el equilibrio psicológico "sano", ni tampoco en el "tipo de vida" más adecuado. Ni mucho menos las relaciones familiares y de pareja son siempre perfectas. Esto es porque, antes que psicóloga o terapeuta, soy persona y, como tal, sufro, gozo, tengo miedos y actos de valentía, altos y bajos...como cualquier persona he superado procesos de ansiedad o de sufrimiento, así como he gozado de un positivo crecimiento personal. Por todo esto considero el trabajo del terapeuta desde mi humildad y bajo una gran responsabilidad.
Procuro ser un acompañante temporal en la travesía de algunas personas cuando el temporal es fuerte y a veces no arrecia. Valoro mucho el aquí y ahora como principal camino para superar los condicionantes del pasado.

domingo, 15 de febrero de 2009

Deberías...

Ríe. Relájate. Perdona. Pide ayuda. Haz un favor. Delega tareas. Expresa lo tuyo. Rompe un habito. Haz una caminata. Sal a correr. Pinta un cuadro. Sonríe a alguien.Permítete brillar. Mira fotos viejas.Lee un buen libro. Canta en la ducha. Escucha a un amigo. Acepta un cumplido. Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas. Termina un proyecto deseado. Sonríe otra vez. Escucha la naturaleza. Muestra tu felicidad. Escribe en tu diario. Trátate como tratas un amigo. Permítete equivocarte. Haz un álbum familiar. Date un baño relajante. Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude. Mira una flor con atención. Pierde un poco de tiempo. Apaga el televisor y habla. Escucha tu musica preferida. Aprende algo que siempre deseaste. Llama a tus amigos por teléfono. Haz un pequeño cambio en tu vida. Haz una lista de las cosas que haces bien. Haz el amor muchas veces. Cierra los ojos e imagina las olas de la playa o si tienes el provilegio de estar cerca, acercate al mar. Dile a las personas amadas cuanto las quieres. Dale un nombre a una estrella. Piensa en lo que tienes. Hazte un regalo. Planifica un viaje. Respira profundo.

martes, 27 de enero de 2009

Crisis vista por un genio

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.
A.E

domingo, 7 de diciembre de 2008

La Navidad, como cualquier otro tiempo para ser felices

Las calles llenas de gente, luces de colores, brillos dorados y plateados, árboles de navidad, papa Noel subiendo por las fachadas de las casas, los reyes magos de oriente en sus camellos, el Belén con sus pastorcillos, dulces y turrones, villancicos sonando por las calles, encuentros con amigos y familiares, regalos, comidas especiales y un sin fin de cosas más. Hay gente que, lejos de implicarse en las situaciones, en lugar de sacarles jugo, prefieren perder ese tiempo y poner malas caras, estar a disgusto, amodorrarse, bostezar y quejarse. Claro que a ellos, no les vamos a pedir que disfruten de la Navidad, ni de ninguna otra cosa, son actitudes ante la vida.
No son pocos a los que no les gusta la Navidad, ni tampoco son pocos los que se deprimen en estas fechas. ¿Existe la depresión Navideña? La depresión, o las crisis, no son una cuestión tan sencilla, ni vinculada a la Navidad o a otro tiempo, no es una cuestión de fechas, ni de la edad, ni de estaciones.
La depresión está más bien relacionada con la ideología que nos sostiene, las experiencias que se han vivido, o la forma en la que se vive la vida. Sin embargo, lo de la depresión navideña puede que sea una verdad a medias, porque mucha gente espera a final de año para hacer balance y darse cuenta de que, un año más, no ha conseguido lo que quería, que sigue sin pareja, sin el trabajo que desea, sin dinero o sobretodo extrañamos aquellos a quienes queríamos y con quien nos reuníamos y ya no están. Pero generalmente aquellos que tienen depresión en Navidad, si se paran a pensar posiblemente son personas con tendencia a la depresión o personas que en otros periodos de su vida han estado deprimidas; porque la Navidad no trae con ella la tristeza; la tristeza la ponemos las personas.
Darse cuenta de las cosas, o de que nuestra vida no se corresponde con nuestros ideales, no es un motivo para deprimirse, sino una oportunidad para seguir creciendo y vivir la vida de otra manera, por lo que no debemos dejar que cada navidad vuelva a ser triste sin cambiar nada.
No es obligatorio tener crisis en ningún momento ni a ninguna edad, pero el que las tiene las puede utilizar para crecer y modificar cosas de su vida en lugar de para quedarse parado y dejar que el nuevo año sea igual al anterior. De todas formas, no debemos llevarnos a engaños, al igual que la Navidad no trae depresión, tampoco trae amor, paz y felicidad, sino que estas fechas son así para el que tenga ese estado de ánimo todo el año. No son días mágicos en lo que todo cambia por el color de la luces o los destellos oro y plata, sino que son una continuación de nuestra vida, por lo que si tenemos un conflicto con alguien no debemos esperar que la Navidad lo resuelva milagrosamente sin nosotros hacer nada. Sin duda estamos ante una ocasión más para disfrutar, cada uno con lo que se permita. Cada ocasión puede tomarse así o como una excusa que justifique nuestro malestar para así no cambiar nada. Podemos pensar que, cuando pase la Navidad pasará la tristeza, o empezar a pensar que somos nosotros los que debemos actuar para convertir esa tristeza en alegría.
No pongamos más excusas, aún estamos a tiempo de ocuparnos de cómo queremos vivir estas fiestas y vivirlas alegremente.
Felices fiestas y diviértanse con aquello que les guste.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Miedo al fracaso

¿Coincide la opinión que los demás tienen de nosotros con nuestra mirada interior? ¿Hasta qué punto debemos negociar entre las expectativas de nuestro entorno y nuestros propios deseos o metas? Es imposible y hasta patológico "cortar" con el mundo exterior, pero someternos a la voluntad de las masas también es enfermizo, se hace pues difícil un equilibrio. Está comprobado que el origen de muchas enfermedades psicosomáticas se debe a la "sobreadaptación al medio y el olvido de escuchar nuestra propia voz interior. Debemos correr riesgos y ser capaces de escuchar nuestros deseos para sentirnos vivos y no sometidos y sumisos a lo que esperan de nosotros. El compromiso debe ser siempre y en primer lugar hacia nosotros mismos.
El problema no es sentir miedo porque es un "sentimiento normal", lo anormal es no intentar nada de lo deseado por miedo. Miedo a lo bueno, miedo a lo malo, a ganar, a perder… a vivir.