Este blog pretende ser un espacio en el que encuentres lecturas interesantes que te ayuden a buscar entre tus creencias y pensamientos, aquellos que merece la pena conservar y cuáles debemos modificar y cambiar por otros, más adaptativos, para así evitar sufrir, en ocasiones, de forma innecesaria. Además pretende que, cuando alguien se encuentre en momentos de crisis, sea consciente que toda crisis implica, al superarla finalmente, una gran evolución personal.
sábado, 16 de enero de 2021
NAVIDAD AGRIA NAVIDAD
El pasado año por estas fechas estaba en Galicia, mi tierra natal, en familia, Estas Navidades para mi han sido tristes, angustiantes, oscuras, extrañas, llenas de dolor y miedo, carentes de calor y abrazos; pero llenas de un profundo aprendizaje. Vivimos en unos tiempos extraños donde el amor está vetado y los abrazos prohibidos y cargados de miedo al contagio de este virus cabron.
En estas circunstancias tan duras que estoy sobrellevando; con mi marido ingresado por este virus en el hospital, yo pasándolo en casa aislada con mi hijo de 7 años que ha tenido que ser autónomo forzado de un día a otro sin poder besarlo, ni abrazarlo, aislada de mi madre que vive en el apartamento de abajo sin poder tener sus brazos como consuelo es cuando todas las herramientas de la mente se ponen en marcha para la supervivencia.
Existe un ancla interna que cuando viene la tempestad por mucho que el barco se zarandee cuando llega la calma el barco sigue en el mismo lugar, pero cuando soltamos el ancla porque el miedo nos domina y nuestra mente controla lo que somos entonces ese barco se pierde a la deriva sin saber dónde está el puerto.
En estas circunstancias duras y llenas de dificultades es cuando las personas se presentan tal y como son en nuestras vidas, cuando los velos desaparecen y quedan aquellos que están en tu vida incondicionalmente. Es cuando recuerdas también que hay personas que nunca han estado a la altura de las circunstancias y mucho menos lo estarán ahora. Y sin duda, es cuando sabes quién eres y que solo llega aquello que somos capaces de traspasar y superar.
Familia, Amigos, vecinos, compañeros de trabajo, jefes, clientes, conocidos; cada uno ocupa un lugar en nuestras vidas, y en estas circunstancias, todo se ordena y se ve de forma clara y nítida. Las circunstancias criticas siempre muestran de forma reveladora el lugar de cada uno.
A pesar de toda la soledad de estas fiestas me he sentido en todo momento afortunada de tener a quien tengo, afortunada porque a mi casa llegaba el pan recién hecho de Miquel y el agua y el reiki de Joana María, afortunada por las naranjas recién cogidas del árbol de Marga, afortunada por la compra y los regalos de papa Noel de Aina, afortunada por los abrazos virtuales de mis amigos y familia, los de verdad, por los deseos de amor sincero, por las palabras, por las risas y las lágrimas, las esperanzas , por tener a médicos amigos como Bárbara Mayca, Conchy, Ángeles al teléfono valorando cada resultado de mi marido y agradecida por mi gran amiga Natalia que es enfermera y sé que lo cuida y me cuida. Gracias a Juan por llevar y estar, a Andrés por sus palabras y fortaleza. A mis amigas las elegidas Sonia, Susy por respirar conmigo en cada angustia. Gracias sobre todo a mi linaje femenino, a mi madre por ser una mujer fuerte y valiente, a mi abuela por ser la luz que me guía y me protege desde el cielo
Quiero pedir por aquellas personas que pasan esto solas, que no tienen la red de amor que a mí me envuelve para que los que estáis alrededor de alguien que esté pasando esta enfermedad en soledad, si sois sus vecinos, su jefe, su compañero de trabajo, por favor poneros en su lugar y preguntad si necesitan algo, se puede ser el mejor genio del mundo, pero si no se sabe ser primero vecino, compañero o ser humano no sirve de nada, no eres nada y mañana puede tocarte a ti.
Para ayudar es fundamental empatizar y ponerse en el lugar del otro, es fundamental transmitir positividad al otro y no ser evitativo, ni negativo; De hecho, se puede ayudar mucho más a alguien desde una posición de positivismo, de ternura, de comprensión, y de amor, que de dolor. El dolor y el miedo se come a las personas. La esperanza y el amor las expande. Es desde esta posición de expansión que le puedes ser realmente útil a alguien que está sufriendo.
Durante estos días mi trabajo ha sido el de la aceptación.
La aceptación nos recuerda que podemos aprender a fluir con la vida, a reconocer lo que hay en el instante presente. No reconocerlo nos lleva de cabeza al sufrimiento, ya que tras la resistencia a reconocer lo que es, late una exigencia de que las cosas sean distintas de lo que son.
Aceptar no es, por tanto, sinónimo de resignarse. Tampoco significa renunciar a cambiar las cosas: podemos acoger la vida tal y como se presenta, y a la vez emprender la acción que consideremos necesaria.
La aceptación nos dice que podemos desaprender la ya conocida “ruta neuronal” de “huye o lucha”. Podemos aprender a permanecer en la vida, en vez de tratar de evadirnos de ésta, o de frustrarnos porque las cosas no son “como yo quería que fueran”.
Normalmente, la aceptación no es algo que suceda de golpe; es más bien un proceso gradual. La aceptación supone aflojar y abrirse a lo que tenemos ante nosotros, abandonar la lucha, dejar de resistirse a ella pues de no hacerlo, persistirá por más tiempo el sufrimiento. Al dejar de luchar con las cosas tal y como son, descubrimos en nosotros una mayor energía para sanar y transformar lo que se ha hecho consciente.
Desde la aceptación, se abren nuevos caminos de comprensión profunda. Al entrenarnos en el aceptar, estamos en realidad diciendo «sí» a una vida que no está anclada en el miedo, el resentimiento o la ira. Desde la aceptación, podemos vivir con mayor serenidad.
Acepto pues estas oscuras navidades que estoy segura darán una luz increíble a las siguientes.
Acepto todo el aprendizaje de estos días a pesar de la dureza del mismo y acepto la espera de esos abrazos que tanto deseo. Gracias de corazón a los que sois y estáis y gracias a los que no por dejarme verlo y seguir aprendiendo. Gracias
jueves, 19 de noviembre de 2020
AMOR EN TIEMPO DE CORONAVIRUS
En el temps que vivim, aprendre a reforçar els vincles de l’amor és una tasca urgent per a tothom. La connexió amb els demés ens proporciona una intimitat que ens ajuda a enfrentar-nos a les dificultats del present i a viure millor. Agraeixo a diari la trucada d’aquella amiga amb qui puc parlar de la situación actual que ens toca viure, i pensa com jo. Valoro a diari els petons i l’acaronament dels meus familiars i dels més propers.
En realitat, l’amor és allò que dóna sentit a les nostres vides. No dubteu que tots, quan ens toqui canviar de pla i ens trobem propers a la mort, recordarem la qualitat de la nostra connexió amb els èssers estimats; llavors serà “l’únic” que compti.
La nostra cultura ens anima a competir més que a connectar, encara que fa milions d’anys d’evolució que estam programats per cercar la pertenença i connexió amb els demés. Tot i així, insistim en la creença que ser forts és no necessitar res dels altres, i això es converteix en quelcom especialmente perillós en un temps on el nostre sentit de comunitat es veu amenaçat per un virus que ens fa mirar-nos amb desconfiança, ens prohibeix tocar-nos, besar-nos o abraçar-nos, tot per tal de no contagiar-nos. Un virus que no permet veure l’expressió facial o percebre els somriures, que ens aboca a una distància social en la recerca d’una “supervivencia” física, amb el peatge, però, d’una molt emocional lenta però assegurada. Ja abans de l’arribada del virus vivíem en una societat amb una forta preocupació social per fer “més en menys temps”, per omplir les nostres vides amb més i més possessions. Fa temps que construim una cultura de la separació, totalment oposada a la nostra biología i psicología naturals. De tots és ben sabut que si privam un nadó o un infant de contacte emocional, encara que l’alimentem, “morirà”. Ara bé, pensam que amb un adult no ocorrerà el mateix. Ans el contrari, està ben demostrat que l’única manera d’enfrontar la nostra vulnerabilitat és recolant-nos mutuament. Amb la connexió amorosa, l’oxitocina, hormona de l’amor, amara els nostres cossos, aportant-nos alegría i tranquilitat, i la sensació que “tot va bé”. El nostre cos està programat per aquesta connexió.
Els nostres èssers estimats s’endinsen en els nostres cors i ments, i quan ho fan, ens ens transformen. Tots som el producte de la historia de les nostres relacions.
Les abraçades són profundament calmants i satisfactòries, tant si es donen com si es reben. El suport emocional sorgeix de forma natural amb la connexió que provoca una mirada propera o un somriure de complicitat.
Si la situació sanitària actual s’allarga, la fam emocional serà una realitat. Sentir-se emocionalment desemparat, rebutjat o abandonat dispara el dolor i el pànic emocional i físic, baixa el nostre sistema inmune i ens tornam més vulnerables a n’aquest o qualsevol virus; així que hi ha poques formes d’enfrontar la incertesa i la por que ha provocat aquesta situación si les necessitats primàries de connexió no estan cobertes.
L’equilibri emocional, la calma, l’alegria, la creativitat o la passió no existeixen sense l’amor i la connexió amb els demés. Les nostres emocions, si fóssim capaços d’escoltar-les, ens indicarien exactament allò que necessitam, més que els nostres pensaments, cada volta més confosos enmig d’un món cada volta més difós i confós, ple de pors i incertesa del què vindrà.
Tots premem a vegades el botó del pànic, disparat per la nostra ment plena d’informació bombardejada pels mitjans de comunicació.
L’amor és l’única forma de sobreviure en aquest temps i elevar el nostre sistema inmune i la nostra energía.
Les famílies afectives són la base d’una societat humana, aíxi que abracem els nostres èssers estimats i creem comunitats afectives per a un món més solidari.
Entendre la nostra necessitat d’amar és fonamental per a construir un món que ens permeti mostrar el millor de la nostra naturalesa i apagui les nostres ombres. És tan difícil entendre allò què és essencial? Tal vegada sí, doncs com es deia a la novel.la El petit príncep, “allò essencial és invisible als ulls”.
Vull tenir l’esperança què, després de tot allò que ens està tocant viure, arribarà un món millor, on podem aprendre de l’amor després d’aquesta “dieta” a la què estam sotmesos, on podem transmetre allò millor de nosaltres mateixos per així poder canviar les coses.
La receptivitat emocional i la connexió amb els nostre semblants, sens dubte, pot millorar-ho tot. Crec fermament que si nosaltres, com a espècie, volem sobreviure en aquest planeta blau i verd, hem d’aprendre a no prestar atenció a la il.lusió de ser independents els uns dels altres i hem de comprendre, d’una vegada per totes, que sóm èssers interconnectats.
lunes, 4 de mayo de 2020
EMOCIONES EN TIEMPO DEL CORONAVIRUS
Estamos viviendo tiempos extraños, llenos de incertidumbre, de algo que nunca hubiésemos imaginado y que en ocasiones parece sacado de una película de ciencia ficción. Son tiempos cargados de emociones encontradas: miedo, solidaridad, ansiedad, encuentro con uno mismo… una nueva forma de vida muy distinta a la que todos teníamos hasta el momento del confinamiento, hasta el día en que el coronavirus nos obligó al aislamiento en nuestras casas y para hacernos experimentar, en un abrir y cerrar de ojos, todo un cúmulo de emociones y nos hizo tomar conciencia de nuestra vulnerabilidad.
En una sociedad basada en la productividad y el consumo, en la que a diario corríamos persiguiendo no sabemos muy bien qué, se nos obliga a parar y a recluirnos en nuestras casas; los más afortunados, como yo, pudiendo hacer teletrabajo, pero contando muchas horas de un tiempo diario al que le habíamos perdido el verdadero valor, un tiempo que medíamos únicamente en retribución, ya fuera económica como de otro tipo. La pregunta es: ¿Sabemos usar nuestro tiempo sin un fin específico? Posiblemente nos demos cuenta en estos días de muchas cosas y aprendamos mucho de este virus. Todas las situaciones de catarsis llevan a un gran crecimiento si somos capaces de transitar las emociones que nos generan con aceptación y serenidad, sin quedarnos anclados en la ansiedad y el miedo, por otra parte emociones necesarias para vivir.
En una época en la cual la crianza de los hijos se delega a otros (abuelos, cuidadores... ) por falta de tiempo, el coronavirus nos obliga de nuevo a ser FAMILIA, a ser parejas, hijos, hermanos. El coronavirus nos hace encontrarnos con lo verdaderamente importante y medir el tiempo de otro modo, nos hace tomar conciencia de cada segundo vivido y encontrarnos con nosotros mismos y lo creado en nuestro recorrido vital.
Este virus también nos hace extrañar los abrazos especiales, los besos, las miradas cercanas, las caricias sutiles, los gestos cómplices como un guiño de ojos, alguien que se muerde los labios de un modo especial, en definitiva el contacto físico con los seres amados y esto también nos obliga a reflexionar y pensar en aquellos a los que extrañamos y los que verdaderamente aportan sentido a nuestras vidas, esos con los que me apetece hablar y abrazar de nuevo. También tomas conciencia de los beneficios de la distancia con aquellos que solo aportan sombra y negatividad a nuestras vidas y como la distancia de ellos te devuelve a tu centro y proporciona serenidad. Nos enseña que la única manera de salir de todo esto es hacer piña y ser solidarios y, sin duda, hacer uso de la positividad.
Es importante en este retiro forzoso que estamos viviendo utilizar nuestro tiempo para respetarnos a nosotros mismos, tomando conciencia de nuestra respiración, haciendo ejercicio físico, pues aunque no podamos salir podemos hacerlo en casa y hoy en día hay múltiples posibilidades a través de las redes sociales; comer de forma consciente y sana como otro modo de respeto a uno mismo, de forma lenta, no como hacemos habitualmente por nuestro estrés cotidiano; es tiempo de leer, bailar, limpiar nuestra casa como un templo de bienestar, escribir nuestras emociones para ayudarnos a transitarlas y, en definitiva, hacer todo aquello que nos permita fluir y ser conscientes del momento presente para vibrar alto en emociones de paz y amor para así tener un sistema inmune fuerte ante este virus y cualquier otro.
Aprendamos del coronavirus que somos frágiles y debemos aprender a vivir con nuestra vulnerabilidad, pues en ella esta nuestra belleza y la sensación de control es un puro espejismo de nuestra mente racional.
Pensar que somos independientes es una pura quimera pues somos seres sociales y dependemos de otros. Por ello es importante cuidarnos y cuidar a otros. Por último demos las gracias a todo y a todos, incluido al coronavirus, por enseñarnos tanto. Me siento agradecida a mi profesión por poder ayudar a diario a otras personas a transitar sus emociones en tiempo del coronavirus a la vez que transito las mías propias de la mano. Cuidemos nuestros pensamientos y vibremos en amor, gratitud y paz pues ellos generan nuestras emociones; adentrémonos en esa quietud interna escuchando nuestra respiración, pues nuestro futuro y estabilidad ante este tiempo de incertidumbre se combate desde nuestras casas, con calma, positividad, amor, solidaridad, compromiso y responsabilidad social en lo colectivo. Por todo eso y mucho más: QUÉDATE EN CASA
martes, 21 de enero de 2020
UN FIN DE SEMANA DE SALUD DEDICADO A LA PAREJA
Hace ya algunos años que conociste a tu pareja, y estás feliz porque al fin has encontrado a esa persona con la que caminar a su lado y sentirte tú. En cambio, desde hace algún tiempo, aunque el amor que os tenéis no ha cambiado en absoluto, las cosas ya no son como antes.
La monotonía, el día a día y vuestras responsabilidades son mucho más grandes que vuestra relación y por tanto, vosotros os habéis ido abandonando a lo largo del camino.
Seguramente conoces a otras personas que tienen relaciones como la tuya, otras, en cambio, están en su mejor momento y otras por el contrario atraviesan problemas. Sea como sea tú deseas volver a recuperar la magia, sentirte más conectada-o y pasar más tiempo juntos de calidad. Y por eso estás leyendo estas líneas, no por casualidad sino más bien por la causalidad que esto llega a ti y porque has decidido que este es tu (vuestro) momento.
El momento de crecer, evolucionar y construir una relación más saludable, basada en el amor y la comunicación con buenas dosis de satisfacción. En definitiva, has decidido que vosotros merecéis ser más felices.
¿Quieres tener un fin de semana para vosotros, para cuidaros, hablar y amaros sin interrupciones?
Soy Sandra Pérez, Psicóloga general sanitaria y enfermera especialista en salud mental especializada en terapia familiar sistémica y terapia de pareja, y he preparado junto a un equipo de psicólogos, sexólogos y terapeutas del ámbito de la salud, un fin de semana muy especial para compartir contigo y con tu pareja. La vida estresante a la que todos estamos sometidos, la rutina en la que sin querer muchos acaban inmersos como pareja después de años, la llegada de un hijo, o de dos, o tres, a menudo deja la entidad “pareja” a un lado, sin espacios para dedicarnos el uno al otro. Es tanta la demanda de los niños, son tantos los quehaceres de la vida en familia, el trabajo, la vida social etc; que a veces no hay ni el tiempo de hablar entre la pareja. Y eso, a menudo, pasa factura. Aumentan los roces, y se dificulta la comunicación y la mayoría de las veces es por falta del tiempo y el espacio que la pareja, como tal, necesita. De aquí nace este fin de semana que he preparado para todos después de 6 años como madre y 15 como pareja, además de 16 como terapeuta de pareja. Un regalo para los sentidos. Dos días para estar en pareja y gozarse. Para poner conciencia en el camino recorrido y sentir cómo debe seguir. En este retiro habrá tiempo para estar solos, en pareja, con otras parejas, gozando del fantástico entorno y de las instalaciones de la casa, y especialmente la mayor parte del tiempo para hacer “altos en el camino” con el acompañamiento terapéutico y los talleres preparados, siempre desde el el humor, el amor y el sentido común del equipo del Gabinete de Psicología Vila de Paz y otros colaboradores como profesores de yoga, sexólogos, danzoterapeutas, entre otros.
El programa está diseñado para mejorar la comunicación y la comprensión mutua, así como la intimidad. Fortalecer tu relación puede ser una opción muy seductora.
El objetivo es claro: re-encontrarnos con la pareja. Volver a vivirnos como antes de la vida ajetreada de familia. Volver a conectar con la complicidad de antes de no tener tiempo de nada. El mero hecho de procurar un espacio tan idílico con unas actividades tan encaminadas a conseguir la re-conexión con la pareja va a hacer de este fin de semana un momento inolvidable para vivir juntos.
Este retiro te ayudará a mejorar la intimidad y la comunicación con tu otro significativo, utilizando técnicas diversas y aprendiendo de las dinámicas grupales y los espacios más individuales.
En este retiro va a haber tiempo para charlar y compartir con otras parejas deseosas también de re-conectar, para estar a solas y poder gozar de los talleres preparados con mucho amor, de tratar la sexualidad o temas de crianza que, quizás, nos han distanciado… Estamos en constante evolución y es necesario, ante tanto movimiento, poder parar y poner conciencia. Hacer un alto en el camino para poder sentar, si es necesario, unas nuevas bases desde las que seguir construyendo juntos, evolucionar en paralelo, con el mismo objetivo común. ¡Un fin de semana para regalar a tu pareja y gozarlo juntos!
Dirigido a:
– Parejas que desean dar un impulso a su relación, que estén pasando por una «crisis» o que simplemente quieran volver a conectar.
– Parejas que deseen obtener claves para mejorar su relación, que quieran dedicarse un fin de semana de cuidados, amor y comunicación sin distracciones.
– Parejas que quieran seguir siendo parejas y a la vez padres, promoviendo un contexto de comunicación y respeto con ellos y con sus hijos.
Será un fin de semana en el que, a través de dinámicas, compartiremos conocimientos, aprendizajes y experiencias para poder volver a Re-conectar con la pareja.
Daremos claves para:
– Tomar consciencia de cómo somos y cómo nos relacionamos con el otro
– Saber cómo mantener una buena comunicación en la pareja
– Tratar la sensualidad en el día a día
– Conocer cómo se construye el amor sano
– Crear pautas, desde un nuevo lugar, para poder crecer cada uno de nosotros y juntos como pareja.
Para más información llamad al 617387828
viernes, 16 de noviembre de 2018
IX RETIRO DE SALUD
Vivimos en una sociedad que cada vez va más rápido, que no deja espacio
para pararnos a reflexionar, una sociedad en la que necesitamos cada vez más
cosas y somos más dependientes de ellas. Una sociedad en la que cada vez más
miramos más a las pantallas y menos a los ojos, nos escuchamos menos y
escuchamos más el móvil o la televisión. En esta sociedad, sin embargo,
dependemos más del otro y en especial de la pareja. Tenemos miedo a quedarnos
solos y a veces nos resignamos a vivir al lado de alguien que nos hace
infelices y acabamos sometidos a una rutina de infelicidad. En muchos casos no
elegimos a la otra persona, la necesitamos. Desde hace 9 años el Gabinete de
Psicología Vila de Paz organiza retiros de salud para que las personas podamos
reencontrarnos en un espacio lleno de calma, donde compartir talleres y actividades
dedicadas a uno mismo; este año en concreto hemos trabajado nuestros apegos y
cómo éstos generan las futuras dependencias y codependencias a la hora de
escoger las parejas.
Creo que sin espacios para uno mismo es muy difícil evolucionar en el
profundo autoconocimiento y también creo que el despertar a la vida espiritual
es el resultado último de cualquier proceso terapéutico integral y completo.
Es más, pienso que no se puede desarrollar una vida espiritual completa e integral cuando la energía vital no pulsa óptimamente en los niveles básicos del ser, como son el corporal, emocional y mental; de la misma manera que las aguas de un río no pueden desembocar espontáneamente en el mar cuando su curso ha sido interrumpido en algún punto de su recorrido.
Es más, pienso que no se puede desarrollar una vida espiritual completa e integral cuando la energía vital no pulsa óptimamente en los niveles básicos del ser, como son el corporal, emocional y mental; de la misma manera que las aguas de un río no pueden desembocar espontáneamente en el mar cuando su curso ha sido interrumpido en algún punto de su recorrido.
Es de gran importancia que encontremos un lenguaje común para que nos demos
cuenta que el ser humano es una totalidad y tomemos conciencia de nuestra
globalidad.
Con esta filosofía se llevó a cabo el IX Retiro del Gabinete de psicología Vila de Paz, bajo el lema: "No te necesito, te elijo" y en el que participaron un total de 36 personas. En estos retiros participan cada año diferentes profesionales del ámbito de la salud como médicos, psicólogos, enfermeras, profesores de yoga y meditación, fisioterapeutas, musicoterapeutas, danzoterapeutas, quiromasajistas, entre otros. Este año trabajamos nuestros apegos y las dependencias emocionales que nos creamos, un tema que suscitó un gran interés en todos los participantes, que colaboraron de forma sincera, humilde y honesta, mostrándose muy abiertos y receptivos en todos los talleres realizados. Además, hemos podido degustar una cocina llena de amor. Ha sido todo un lujo que Leila Sabbouh, propietaria y chef del restaurante La Mirilla, en Barcelona, y Carlos Ameijeiras un repostero extraordinario, nos deleitaran a todos con unos sabores exquisitos y unos platos llenos de color y amor, un verdadero placer para los sentidos.
Con esta filosofía se llevó a cabo el IX Retiro del Gabinete de psicología Vila de Paz, bajo el lema: "No te necesito, te elijo" y en el que participaron un total de 36 personas. En estos retiros participan cada año diferentes profesionales del ámbito de la salud como médicos, psicólogos, enfermeras, profesores de yoga y meditación, fisioterapeutas, musicoterapeutas, danzoterapeutas, quiromasajistas, entre otros. Este año trabajamos nuestros apegos y las dependencias emocionales que nos creamos, un tema que suscitó un gran interés en todos los participantes, que colaboraron de forma sincera, humilde y honesta, mostrándose muy abiertos y receptivos en todos los talleres realizados. Además, hemos podido degustar una cocina llena de amor. Ha sido todo un lujo que Leila Sabbouh, propietaria y chef del restaurante La Mirilla, en Barcelona, y Carlos Ameijeiras un repostero extraordinario, nos deleitaran a todos con unos sabores exquisitos y unos platos llenos de color y amor, un verdadero placer para los sentidos.
La experiencia fue, igual que en el primer retiro y todos los que le siguieron,
totalmente enriquecedora, tanto para participantes como para docentes.
Sensaciones y emociones como alegría, calma, armonía, esperanza, unión,
evolución, aprendizaje, lágrimas, sonrisas, abrazos y paz recorrieron la
maravillosa possessió de les cases de Son
Sant Andreu, una casa llena de historia, custodiada por Biel, un tipo
extraordinario conocedor de sus entresijos.
Al despedirnos todos sentimos que el próximo retiro ya está en nuestro
pensamiento y en el deseo de todos los que participamos en este noveno
encuentro. Hubo en este gran fin de semana tiempo para reir, llorar, para
meditar, para abrazarnos, para charlar, para pasear, para jugar, pintar, soñar,
imaginar, disfrutar de una buena comida, compartir, recargar, bailar, amar y
para sentarnos en círculo a intentar encontrar las emociones que nos llevan a
alcanzar un equilibrio emocional e intentar orientarnos en la medida de lo
posible hacia ellas.
Un fin de semana de reencuentro con nosotros mismos y conexión con los
demás, reencuentro con esa parte del ser humano que no está en guerra consigo
mismo y con el resto del mundo, que sólo pretende crecer para hacer de este
mundo algo mejor, extrayendo lo mejor de cada uno de nosotros. Agradecer a
otros y continuar. Nos vemos en el décimo retiro.
martes, 25 de septiembre de 2018
UN EQUIPO SIN ESTRELLAS CON UN CIELO CLARO
Desde hace un tiempo me dedico a asesorar empresas en
la parte de relaciones humanas como coaching empresarial y es algo apasionante
poder aportar algo de claridad a las diferencias existentes que crean
conflictos y estancamientos en los equipos humanos.
Una organización es un sistema humano complejo, sin
duda algunos de una complejidad mayor debido al gran crecimiento de las mismas.
Si ya en un sistema aparentemente sencillo como el familiar conviven conflictos
que a todos nos producen malestar, en una mediana o pequeña empresa esas
dificultades se van multiplicando en base a muchos factores, como por ejemplo,
el tamaño de ese sistema organizacional.
En mis experiencias como coaching en los últimos años
he podido detectar que, independientemente
del equipo o el objetivo de la empresa, las dificultades siempre son las
mismas: las relaciones humanas y el tipo de liderazgo que guía a la empresa. Aquellas
empresas grandes en las que conviven muchas personas y los organigramas son más
diversos, tienen muchas más dificultades, pues los sistemas son más complejos e
intervienen muchas más personas. Por otro lado, si aprovechásemos las sinergias
de las capacidades de los equipos humanos grandes y empezásemos a cambiar la
forma de vernos los unos a otros, desde una mirada más humilde y amorosa, los
resultados de las empresas sin duda se multiplicarían hacia el éxito.
En mi formación he tenido también la suerte de conocer
empresas que hacen del trabajo un lugar feliz, donde todos se dirigen, sin
perderlo de vista, hacia un objetivo mayor y más grande que las discrepancias
entre sus opiniones o egos encontrados. En dichas empresas hay algo común de
suma importancia, y es que cada uno sabe ocupar su lugar y mirar al otro desde
el respeto y la humildad, pues es bien cierto que de opiniones diferentes a la
nuestra y de diferentes puntos de vista siempre podemos aprender algo nuevo y
enriquecedor.
Hay un autor, Robert Safdie, que me encanta por su
trabajo con equipos humanos; consultor en administración y recursos humanos y
autor del libro ¡Aquí mando yo!,
muchas de las cosas que relata han sido una fuente de inspiración en mi trabajo
en organizaciones humanas como hospitales, hoteles, empresas generadoras de recursos,
escuelas, etc.
Safdie considera que una persona pobre bien puede ser
autoritaria y prepotente, porque esto no depende del estatus, sino del carácter,
porque la humildad corresponde a dos virtudes principales: el respeto y la
tolerancia.
En el plano laboral, además, se hace necesario que
esta actitud sea recíproca. Ser respetuoso, tolerante y colaborador, pues, es
fundamental para el trabajo en equipo. Es sencillo: un equipo no debe tener estrellas, sino un grupo de personas que
comparten los éxitos y asumen juntos las responsabilidades cuando las cosas no
funcionan.
Así mismo, advierte que no se debe confundir humildad con sumisión. “Una persona puede ser humilde manteniendo intacta su
autoestima, sin ser sometida”. Está a favor de ser un colaborador, no un
subalterno para toda la vida y por ello recomienda a los niveles superiores que busquen trabajar con
gente humilde sin ser sometida, pues podrá confiar en que ellos pondrán en
evidencia su verdadera personalidad y usarán su criterio.
La persona sometida no inspira confianza, pues hace
solo lo que se le manda y lo interesante para avanzar es que la persona tenga
derecho a opinar, disentir y tomar iniciativa. Que mientras respeta las
normas, procedimientos y colaboradores, pares y superiores en la jerarquía
laboral, jamás deja de hacer prevalecer su autoestima. Alguien que está
consciente de lo que vale, de lo que puede aportar y de sus debilidades, interpreta
bien el concepto de humildad.
El liderazgo humilde sí es posible, dice Safdie, y
consiste en respetar al equipo de trabajo, aceptar a todos como son y ayudarlos
a progresar, guiarlos hacia el éxito. Mandar contra toda razón no es ser líder,
al igual que tampoco lo es no definir una línea clara en el horizonte de hacia
dónde se dirige el equipo. El líder debe ser un cielo claro que marque el
camino, donde cada uno se coloque en su lugar, sin estrellas que brillen más, desde
la igualdad, en base a las competencias y formaciones de cada uno de los
miembros del equipo. No existen tareas más o menos importantes, sino aquellas
para las que estamos preparados y formados y que, a su vez, nos motivan y
apasionan.
A menudo en las empresas suceden cuestiones muy
simples que se vuelven complejas, como en los intentos de establecer relaciones
con otros que terminan en malestar, porque la otra persona no responde como
esperábamos o simplemente no muestra interés. Ese malestar proviene de las expectativas: esperamos algo
del otro a cambio de nuestra intención. Y de eso también hay que liberarse
cuando se quiere descubrir lo que es la humildad, puesto que el otro no tiene la obligación de llenar mis
expectativas ni darnos la respuesta que queremos. Lo único que cabe hacia el
otro, en su diferencia, es el respeto. Cada persona que forma parte de un
equipo humano tiene la responsabilidad de
trabajar en sus emociones y aprender a no sufrir cuando no se cumple lo
que uno espera.
Las expectativas, aunque lo parezca, también son una forma
de encumbramiento del ego. Creer que se sabe, se tiene o se puede más, y por
tanto, se tiene derecho a esperar más. Si nos ponemos por encima de los otros
no puede haber comunicación real.
El otro extremo es tomar una actitud de aceptación a
todo lo que el otro quiera, dejando de lado el propio criterio; rebajarse tampoco
es humildad, sino más bien un grado de
servidumbre y de falta de autoestima. Creerme menos que el otro es actuar desde
el miedo. El humilde no se desprecia sino que es muy acertado en cómo se ve y
se presenta a sí mismo. El humilde habla de sí mismo y sus emociones y no
utiliza las opiniones de otro como escudo ni como arma arrojadiza cuando las
opiniones del otro son diferentes.
Uno de los objetivos fundamentales, como persona
dentro de un equipo, es el plantearse individualmente la siguiente pregunta: ¿Puedo aceptar a esta
persona en totalidad tal cómo es? Así es válido esperar que el otro tenga la intención
de aceptarnos también. Pero si mido el valor del otro en función de que cumpla
o no mis expectativas estoy diciendo que mis parámetros son los únicos válidos,
que para mí no existen los de la otra persona.
La humildad, tiene mucho que ver con la empatía, saber
que el otro es tan digno de vivir y ser amado como uno mismo, y que para tratar
de hacer algo juntos hay que poner los dones de cada uno al servicio de un bien
mayor. Si tengo esa intención y el otro lo percibe estamos conectados y no nos
obstaculizarán la soberbia, la vanidad, la envidia y la competencia.
Para llegar a la humildad hay que salir del camino de
la competencia, aun cuando nos han
puesto el competir como la clave del éxito. La humildad implica gratitud ante
la vida, contentamiento por ser quien se es. Si quieres llegar a cierto nivel
para servir más y mejor, puedes hacer un camino de éxito sin perder la humildad.
Puedes destacar, pero lo importante es qué te impulsa a llegar allí.
Pues la persona más humilde no está para ser servida, sino que ha desarrollado una gran capacidad de servicio. Mientras más respetable eres, mayor es tu nivel de respeto para los otros. Quien ha recibido mucho (conocimiento, experiencia, títulos, bienes, dones) adquiere altas responsabilidades de servir.
Pues la persona más humilde no está para ser servida, sino que ha desarrollado una gran capacidad de servicio. Mientras más respetable eres, mayor es tu nivel de respeto para los otros. Quien ha recibido mucho (conocimiento, experiencia, títulos, bienes, dones) adquiere altas responsabilidades de servir.
Y el primer servicio que presta la humildad es el
bienestar y la paz interior. El poner límites sanos y conscientes es reconocer
que los necesito para tener paz y salud. No se trata de dejarse golpear dos
veces la mejilla, sino de tener el temple de no devolver el golpe, de expresar
el propio parecer, esperar a que el otro reaccione mejor, y si no, retirarse.
Es decir: Tengo tanta dignidad como tú y no te doy permiso de que me faltes el respeto. Eso no es bueno para ti ni para mí. Tú has de crecer aprendiendo a respetar a los demás, y yo he de crecer aprendiendo a poner un límite sano para mi bienestar.
Es decir: Tengo tanta dignidad como tú y no te doy permiso de que me faltes el respeto. Eso no es bueno para ti ni para mí. Tú has de crecer aprendiendo a respetar a los demás, y yo he de crecer aprendiendo a poner un límite sano para mi bienestar.
Es apasionante al realizar trabajos en grandes empresas, con diferentes colectivos y
un gran número de empleados, como se puede observar el cambio de mirada hacia
el otro cuando nos paramos a hacerlo desde la humildad y la escucha, cuando no nos miramos
únicamente a nosotros mismos sino que nos permitimos acercarnos al otro. Tal
como dijo Warren:
“Humildad no es pensar menos de ti mismo, es pensar menos en ti mismo”.
Invito a los líderes de cualquier empresa a dar espacio para que los
equipos se miren con humildad, a ser cielos claros que ayuden a que todas las
estrellas ocupen su lugar y entre todas puedan iluminar un cielo cada ver más
hermoso y claro.
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