martes, 25 de septiembre de 2018

UN EQUIPO SIN ESTRELLAS CON UN CIELO CLARO

Desde hace un tiempo me dedico a asesorar empresas en la parte de relaciones humanas como coaching empresarial y es algo apasionante poder aportar algo de claridad a las diferencias existentes que crean conflictos y estancamientos en los equipos humanos.
Una organización es un sistema humano complejo, sin duda algunos de una complejidad mayor debido al gran crecimiento de las mismas. Si ya en un sistema aparentemente sencillo como el familiar conviven conflictos que a todos nos producen malestar, en una mediana o pequeña empresa esas dificultades se van multiplicando en base a muchos factores, como por ejemplo, el tamaño de ese sistema organizacional.
En mis experiencias como coaching en los últimos años he podido detectar que,  independientemente del equipo o el objetivo de la empresa, las dificultades siempre son las mismas: las relaciones humanas y el tipo de liderazgo que guía a la empresa. Aquellas empresas grandes en las que conviven muchas personas y los organigramas son más diversos, tienen muchas más dificultades, pues los sistemas son más complejos e intervienen muchas más personas. Por otro lado, si aprovechásemos las sinergias de las capacidades de los equipos humanos grandes y empezásemos a cambiar la forma de vernos los unos a otros, desde una mirada más humilde y amorosa, los resultados de las empresas sin duda se multiplicarían hacia el éxito.
En mi formación he tenido también la suerte de conocer empresas que hacen del trabajo un lugar feliz, donde todos se dirigen, sin perderlo de vista, hacia un objetivo mayor y más grande que las discrepancias entre sus opiniones o egos encontrados. En dichas empresas hay algo común de suma importancia, y es que cada uno sabe ocupar su lugar y mirar al otro desde el respeto y la humildad, pues es bien cierto que de opiniones diferentes a la nuestra y de diferentes puntos de vista siempre podemos aprender algo nuevo y enriquecedor.
Hay un autor, Robert Safdie, que me encanta por su trabajo con equipos humanos; consultor en administración y recursos humanos y autor del libro ¡Aquí mando yo!, muchas de las cosas que relata han sido una fuente de inspiración en mi trabajo en organizaciones humanas como hospitales, hoteles, empresas generadoras de recursos, escuelas, etc.
Safdie considera que una persona pobre bien puede ser autoritaria y prepotente, porque esto no depende del estatus, sino del carácter, porque la humildad corresponde a dos virtudes principales: el respeto y la tolerancia.
En el plano laboral, además, se hace necesario que esta actitud sea recíproca. Ser respetuoso, tolerante y colaborador, pues, es fundamental para el trabajo en equipo. Es sencillo: un equipo no debe tener estrellas, sino un grupo de personas que comparten los éxitos y asumen juntos las responsabilidades cuando las cosas no funcionan.
Así mismo, advierte que no se debe confundir humildad con sumisión. “Una persona puede ser humilde manteniendo intacta su autoestima, sin ser sometida”. Está a favor de ser un colaborador, no un subalterno para toda la vida y por ello recomienda a los  niveles superiores que busquen trabajar con gente humilde sin ser sometida, pues podrá confiar en que ellos pondrán en evidencia su verdadera personalidad y usarán su criterio.
La persona sometida no inspira confianza, pues hace solo lo que se le manda y lo interesante para avanzar es que la persona tenga derecho a opinar,  disentir y  tomar iniciativa. Que mientras respeta las normas, procedimientos y colaboradores, pares y superiores en la jerarquía laboral, jamás deja de hacer prevalecer su autoestima. Alguien que está consciente de lo que vale, de lo que puede aportar y de sus debilidades, interpreta bien el concepto de humildad.
El liderazgo humilde sí es posible, dice Safdie, y consiste en respetar al equipo de trabajo, aceptar a todos como son y ayudarlos a progresar, guiarlos hacia el éxito. Mandar contra toda razón no es ser líder, al igual que tampoco lo es no definir una línea clara en el horizonte de hacia dónde se dirige el equipo. El líder debe ser un cielo claro que marque el camino, donde cada uno se coloque en su lugar, sin estrellas que brillen más, desde la igualdad, en base a las competencias y formaciones de cada uno de los miembros del equipo. No existen tareas más o menos importantes, sino aquellas para las que estamos preparados y formados y que, a su vez, nos motivan y apasionan.
A menudo en las empresas suceden cuestiones muy simples que se vuelven complejas, como en los intentos de establecer relaciones con otros que terminan en malestar, porque la otra persona no responde como esperábamos o simplemente no muestra interés. Ese malestar  proviene de las expectativas: esperamos algo del otro a cambio de nuestra intención. Y de eso también hay que liberarse cuando se quiere descubrir lo que es la humildad, puesto que el  otro no tiene la obligación de llenar mis expectativas ni darnos la respuesta que queremos. Lo único que cabe hacia el otro, en su diferencia, es el respeto. Cada persona que forma parte de un equipo humano tiene la responsabilidad de  trabajar en sus emociones y aprender a no sufrir cuando no se cumple lo que uno espera.
Las expectativas, aunque lo parezca, también son una forma de encumbramiento del ego. Creer que se sabe, se tiene o se puede más, y por tanto, se tiene derecho a esperar más. Si nos ponemos por encima de los otros no puede haber comunicación real.
El otro extremo es tomar una actitud de aceptación a todo lo que el otro quiera, dejando de lado el propio criterio; rebajarse tampoco es humildad, sino más bien un grado  de servidumbre y de falta de autoestima. Creerme menos que el otro es actuar desde el miedo. El humilde no se desprecia sino que es muy acertado en cómo se ve y se presenta a sí mismo. El humilde habla de sí mismo y sus emociones y no utiliza las opiniones de otro como escudo ni como arma arrojadiza cuando las opiniones del otro son diferentes.
Uno de los objetivos fundamentales, como persona dentro de un equipo, es el plantearse individualmente  la siguiente pregunta: ¿Puedo aceptar a esta persona en totalidad tal cómo es? Así es válido esperar que el otro tenga la intención de aceptarnos también. Pero si mido el valor del otro en función de que cumpla o no mis expectativas estoy diciendo que mis parámetros son los únicos válidos, que para mí no existen los de la otra persona.
La humildad, tiene mucho que ver con la empatía, saber que el otro es tan digno de vivir y ser amado como uno mismo, y que para tratar de hacer algo juntos hay que poner los dones de cada uno al servicio de un bien mayor. Si tengo esa intención y el otro lo percibe estamos conectados y no nos obstaculizarán la soberbia, la vanidad, la envidia y la competencia.
Para llegar a la humildad hay que salir del camino de la competencia, aun cuando nos  han puesto el competir como la clave del éxito. La humildad implica gratitud ante la vida, contentamiento por ser quien se es. Si quieres llegar a cierto nivel para servir más y mejor, puedes hacer un camino de éxito sin perder la humildad. Puedes destacar, pero lo importante es qué te impulsa  a llegar allí.
Pues la persona más humilde no está para ser servida, sino que ha desarrollado una gran capacidad de servicio. Mientras más respetable eres, mayor es tu nivel de respeto para los otros. Quien ha recibido mucho (conocimiento, experiencia, títulos, bienes, dones) adquiere altas responsabilidades de servir.
Y el primer servicio que presta la humildad es el bienestar y la paz interior. El poner límites sanos y conscientes es reconocer que los necesito para tener paz y salud. No se trata de dejarse golpear dos veces la mejilla, sino de tener el temple de no devolver el golpe, de expresar el propio parecer, esperar a que el otro reaccione mejor, y si no, retirarse.
Es decir: Tengo tanta dignidad como tú y no te doy permiso de que me faltes el respeto. Eso no es bueno para ti ni para mí. Tú has de crecer aprendiendo a respetar a los demás, y yo he de crecer aprendiendo a poner un límite sano para mi bienestar.
Es apasionante al realizar trabajos en  grandes empresas, con diferentes colectivos y un gran número de empleados, como se puede observar el cambio de mirada hacia el otro cuando nos paramos a hacerlo desde la humildad  y la escucha, cuando no nos miramos únicamente a nosotros mismos sino que nos permitimos acercarnos al otro. Tal como dijo  Warren: “Humildad no es pensar menos de ti mismo, es pensar menos en ti mismo”.
Invito a los líderes de cualquier empresa a dar espacio para que los equipos se miren con humildad, a ser cielos claros que ayuden a que todas las estrellas ocupen su lugar y entre todas puedan iluminar un cielo cada ver más hermoso y claro.

miércoles, 14 de febrero de 2018

UNO MAS UNO SUMAN MÁS DE DOS

Las parejas, cuando se conocen, en muchas ocasiones se enamoran desde sus carencias y ven en el otro todo aquello que admiran y de lo que creen carecer en sí mismos. Pasa el tiempo y con nuestra evolución personal, aquello que un día vimos admirable ya empieza a cansarnos e incluso, en ocasiones, a molestarnos y empiezan los problemas en la pareja, que normalmente atribuimos a que la otra persona ha cambiado, cuando en realidad somos nosotros los que, al evolucionar, la vemos de un modo distinto.
Muchas parejas simplemente repiten el comportamiento que sus padres u otros miembros de la familia tuvieron en su propia relación. Entonces, el terapeuta de pareja puede ayudar a identificar estos patrones de comportamiento -en el miembro, o en ambos, para desarrollar una respuesta más sana-.
Uno de los grandes inconvenientes de la terapia de pareja es que se suele acudir cuando se lleva mucho tiempo en situación de malestar y no cuando uno de ambos se da cuenta de que las cosas ya no son como antes o como se esperaba que fuesen en un principio. En muchos casos la única solución es la separación y la tarea del terapeuta facilitar que ésta sea lo más sana posible y ayudar a transitar el dolor de la manera más adaptativa que se pueda.
En las dificultades que aparecen en las relaciones como en la elección de la pareja influyen muchísimas causas y factores y uno de ellos es la personalidad de cada uno de los miembros de la pareja por lo que el trabajo terapéutico tiene que ser también un espacio terapéutico de trabajo individual, donde la autoestima y el ego personal se conozcan y se trabajen individualmente y se adquiera un profundo conocimiento de uno mismo antes de tratar de entender al otro.
También influirá de forma determinante la relación que tuvimos con nuestros padres; si tuviste muy buena relación con tu madre buscarás una mujer que se parezca a tu madre, o si la echas de menos a alguien que la sustituya y te cuide como una madre.
Si tu padre era un ídolo para ti tu pareja tendrá sus mismas características, o pondrás como condición que eso que tu padre hacía y no soportabas, tu pareja también lo odie profundamente.
Las proyecciones que hacemos de estas dos relaciones en la relación de pareja son enormes; es importante ser consciente de ello para no encadenar a nuestra pareja a una realidad que no es ciertamente la suya, sino nuestra mirada inconsciente.
Otro aspecto fundamental que influye es el propio recuerdo de la relación de pareja que tus padres tuvieron entre ellos.
Los recuerdos de infancia sobre cómo se trataban o si en su relación hubo infidelidades son aspectos que influirán en la tuya. Puede que escojas repetir el patrón del que fue infiel, puede que escojas el de la víctima. Si se divorciaron cuando eras muy pequeño sin volver a construir nuevas parejas, puede que para ti sea muy complicado mantener una relación de larga duración.
Si la relación de pareja de tus padres no  era buena, si no se querían, no se deseaban, o estaban juntos solo por inercia o por miedo a separarse, posiblemente ocupaste un triángulo en su relación.
En los triángulos con los padres los hijos crecen en un mal lugar, establecen lealtades profundas con uno de ellos y se vuelven incapaces de valorar al otro género o de respetarlo.
Respóndete sinceramente a estas preguntas: ¿Eres la hija preferida de papá, o el niño mimado de mamá?, ¿Eres la competidora de mamá? El psicólogo te ayudará a responder y entender tus respuestas, pero trata de acudir a uno que trabaje desde una perspectiva sistémica donde se tenga en cuenta a los sistemas familiares y las características y las relaciones entre ellos.
Además piensa que si acudes a terapia de pareja debes estar dispuesto a trabajar en un conocimiento profundo de ti mismo y de tu propia familia y que ese trabajo no se limita solo a las sesiones que se realizan en consulta sino a un trabajo en casa, siendo las tareas  acordadas una parte importante de la terapia ya que permite que los aprendizajes se consoliden y se generalicen. Además, hay que pensar que las tareas para casa, casi siempre, están pensadas para ambos y suelen ser divertidas e interesantes.
Solo puedo deciros que no escogemos a la pareja por casualidad, sino más bien por causalidad y que es una de las personas de las que más aprenderemos de nosotros mismos si estamos dispuestos a ser humildes y reconocer nuestras carencias y las dificultades que repetimos a partir de lo que nuestro sistema familiar no supo hacer mejor, sin juzgar al otro y sin juzgarnos a nosotros mismos, aceptando que cada uno hace lo mejor que puede en cada momento al igual que nuestros padres lo hicieron del mismo modo. El simple hecho de entenderlo, mirarlo y aceptarlo nos da las posibles soluciones y nos libera de cargas innecesarias del pasado y presente, ofreciéndonos un futuro más esperanzador.
 

viernes, 12 de enero de 2018

EXPECTATIVAS DE FAMILIAS PERFECTAMENTE IMPERFECTAS


Hoy necesitaba más que nunca reflexionar sobre el tema de las expectativas, porque no me sentía bien después de unos días de reposo cargados de fiebre y tos.

Nacemos desnudos y puros, sin maldad, sin creencias que nos limitan, inocentes. Pero esa pureza poco a poco es sustituida y suprimida por conceptos que nuestros padres, profesores, sociedad y medios de comunicación, entre otros, nos enseñan. Nos "programan" con un guion erróneo de cómo deben ser las cosas, los conceptos y prioridades de la vida, porque ellos, a su vez, fueron programados anteriormente de un modo semejante y en eso creen.

Las personas nos pasamos gran parte de nuestras vidas sintiéndonos mal por lo que alguien nos hizo o, por el contrario, dejó de hacer, ofendidos por lo que alguien dijo o por lo que no supo decir. Todo ello depende de lo que cada uno esperamos del resto, de las expectativas que creamos cada uno de nosotros con nuestros pensamientos sobre lo que esperamos de los otros y en especial de nuestras familias y aquellos a quienes apreciamos y amamos

TÚ esperabas que tus padres te dieran más amor... ¡no te ofendas!...son "tus" expectativas de unos "padres ideales", pero seguro que ellos lo hicieron lo mejor que supieron y pudieron.
TÚ esperabas que tu pareja reaccionara de una manera y no lo hizo...tu pareja no te ha hecho nada, sino que es la diferencia entre lo que tú esperabas y lo que ella sintió y supo o pudo hacer. TÚ esperabas unas navidades donde el amor y la alegría lo inundasen todo y nuevamente tus expectativas te ofenden, pues todo eso no depende de ti únicamente y la sensación de sentirte herido por lo que te hacen los otros se irá cuando dejes de poner las expectativas en los demás, creyendo que se comportaran como tu deseas o esperas. Solo puedes poner expectativas reales sobre aquello que depende exclusivamente de ti.

Es necesario tener muy claro y entender que nadie te ha ofendido y que son tus "expectativas" de cómo deberían actuar los demás lo que te molesta.
Estas ideas son el resultado de las influencias externas a lo largo de tu periodo de aprendizaje y de cómo podemos aprender de nuevo, renaciendo a nuevos estilos de vida más sanos. Es necesario saber que la mayoría de las personas nunca van a ser y a comportarse como tú deseas porque son libres de hacerlo a su manera.  Ni padres, ni hijos, ni amigos, ni parejas se comportaran según el concepto que tú tienes de cómo se deberían comportar, pues es solo tu creencia y no la realidad. Todos somos parte del engranaje de la naturaleza y el hecho acertado es dejarlos fluir sin intentar controlarlos.

Nuestras familias si bien no son perfectas ni como deseamos, son las que tenemos y las que nos han traído a la vida. Amarlas y disfrutarlas tal y como son sin poner expectativas y dejarlas fluir es algo difícil pero muy sano emocionalmente. Sin embargo, eso no significa que no podamos pedir lo que necesitamos a nuestros seres queridos, eso sí, aceptando cualquier respuesta y expresando nuestro malestar si alguna situación nos resulta desagradable o dolorosa, pues cualquier emoción que no gestionamos, comprendemos o aceptamos puede ser causa de un síntoma y una enfermedad de mayor o menor gravedad. Cualquier emoción silenciada para no crear conflicto acaba generando un síntoma en nuestro cuerpo para sacarlo de otro modo diferente al natural, que es expresando la emoción a través de la comunicación y liberándola al transitarla y sentirla sin quedarnos atrapados en ella. El síntoma y la enfermedad es pues un mensaje del cuerpo que nos invita a expresar y gestionar nuestras emociones. La enfermedad común de estas fechas navideñas es la gripe, que está relacionada con la ira con respecto a alguien o algo, que dijo o hizo alguna cosa que no te gusto o no supiste encajar. La emoción que se oculta detrás de una gripe o resfriado puede ser:

·         Reacciono mal ante las opiniones o críticas de los demás.

·         Miedo a reaccionar con furia.

·         Miedo a defender mi opinión o posición.

·         Incapacidad para "responder" asertivamente.

Cuando hay peleas  o discusiones prolongadas en el tiempo, entonces,  el resfriado se convierte en bronquitis. Esas peleas no son discusiones sino más bien la incapacidad emocional para expresar al otro aquello que nos hace sentir mal por no disgustarlo, reteniéndolo por miedo.

Cualquier enfado puede acabar en resfriado si no lo gestionas adecuadamente. Para gestionarlo, lo primero será tomar conciencia del enfado. Recuerda que si hay síntoma es porque no somos conscientes del conflicto. Reconoce lo que te enfada y cámbialo, si tienes que ir a la comida de navidad puedes ir,  pero sin expectativas, aceptando la situación y no esperando que los demás cambien. Si te enfadas es por tus expectativas, porque quieres que las cosas sean como tú crees que deben ser; sin expectativas no hay enfado ni frustración. Es más, cuando no hay expectativas, cuando tu cambias, las personas cambian y ya no hacen nada que te pueda enfadar, pues ya no hay falsas esperanzas de la familia perfecta tal y como cada uno la entendemos según nuestras creencias, muchas veces basándonos en comparaciones irreales con otra familias aparentemente felices y perfectas.

Practica vivir sin expectativas en referencia a cómo deben comportarse los demás; practica vivir el presente sin esperar nada de nadie y verás como un mundo mágico se abre ante ti. 

 



miércoles, 13 de diciembre de 2017

NAVIDAD , TIEMPO DE HONRAR A LOS QUE TRAJERON LA VIDA


La Navidad es tiempo de costumbres que  invitan a participar de un  mensaje de amor y de entrega. La Navidad es, además, la fiesta de los reencuentros familiares y reúne a varias generaciones cuyos dos polos principales son los nietos y los abuelos. De hecho, cuando estos últimos pueden, son ellos los que reciben a la familia. Es la manera de “ocupar su lugar”. En esta época, compartir las tradiciones en familia y  transmitir la importancia de dar y recibir amor, de ser solidarios, de alimentar el espíritu y de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, se convierten en el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestros seres queridos. Cada Navidad es una nueva oportunidad para colocarnos en el lugar que nos toca en nuestro sistema familiar, en el de hijos, nietos, padres, hermanos o compañeros. Nos gustaría que, por lo menos en Navidad, olvidáramos los rencores del pasado y prevaleciera siempre el perdón y la reconciliación, para conseguir una convivencia navideña llena de felicidad y de paz entre todos los seres humanos y, en especial, en cada una de nuestras familias. La Navidad nos lleva a sentimientos encontrados, al reencuentro con la familia y al recuerdo de los que ya no están. Recuerdo, de niña, el amor con que mi abuela preparaba estas fiestas para que todos nos reuniésemos alrededor de una mesa con una hermosa vajilla de cristal y los mejores manjares, el color rojo de los bombones de Nestlé y los colores brillantes de las galletas surtido iluminaban aquel comedor de madera. Todo depende de las expectativas que pongamos y el amor disponible. Si durante el encuentro familiar podemos dar amor sin esperar nada a cambio, pedir lo que necesitamos y hablar desde lo que sentimos  sin juzgar a nuestros seres queridos, entonces podremos sentir la esencia de la verdadera Navidad, la de la gratitud por los reencuentros, la de los abrazos esperados, la aceptación de que cada uno puede dar y entregar aquello de lo que dispone, y no más.

Las familias tienen pautas rígidas de funcionamiento y cuando se reencuentran de nuevo se vuelve casi de forma automática a esa rígida homeostasis enfermiza. Cuando algún miembro que está más sano deja de funcionar con los viejos patrones, el resto se resiste y se crean los conflictos. Ese que empieza funcionando de modo diferente siempre es considerado en la familia ”la oveja negra”. No se trata de volver a lo antiguo ni de imponer lo nuevo, solamente de respetar a los otros y pedir lo que necesitamos, desde la humildad. Solo de ese modo las situaciones pueden fluir y el reconocimiento del otro puede llevarnos a poder dar y recibir el amor en sus diferentes manifestaciones. Tal vez necesitamos un abrazo de mama y no lo pedimos y ella nos regala un jersey de angora para que nos abrace por ella, pues nadie la abrazó ni le explicó la importancia de hacerlo; tal vez tu abuela ya le tejía a ella esos jerséis como forma de amor y es esa su expresión amorosa. Puede que solo necesites palabras amables y que tu madre te diga que lo haces bien y recibas una silla para sostener tu peso pues ella no conoce otra forma de sostenerte. Si sabemos ver en lo sutil de las cosas, siempre podemos encontrar el amor o el miedo en cada conducta. En cada detalle están las dos emociones encontradas, que de forma mágica y misteriosa en Navidad se reúnen a cenar juntas con toda la familia. Entre luces, dulces, brillos y copos de nieve parece que lo invisible se hace más visible y se siente quienes están cerca y quienes, a pesar de la distancia, se siguen reuniendo al lado de nuestros corazones a cenar.
Por qué no pedir ese abrazo y darlo; tal vez si humildemente explicáramos lo importante que es para nosotros el reconocimiento de mamá o papá…
Este año he comprado un mantel nuevo de Navidad en honor a mi abuela y al amor que ella ponía en la mesa durante las fiestas y unos vasos nuevos para recoger el fluir de nuestro sistema familiar. Pondré unas velas para iluminar nuestros corazones y una intención de aceptar que, a pesar de todas nuestras diferencias, hay algo común en nosotros y es el amor que sentimos y el profundo deseo de que cada Navidad sea mejor que la anterior y podamos sentir el amor de nuestro sistema familiar. Habrá sitio para todos, los que vengan y los que no puedan venir y un pensamiento de amor y reconocimiento para cada uno de ellos. Para los que ya no están y miran desde las brillantes estrellas como el cristal de bohemia, un espacio en el corazón y el agradecimiento por un legado de amor.
Os recomiendo que cada uno viva estas fiestas desde la humildad y la gratitud, que mantengamos el ego a raya en cada instante compartido, aceptando las diferencias de nuestros seres queridos, no queriendo tener la razón y regalándosela esta vez al mayor que, por orden, es legítimo y llegó antes a la vida. Que expresemos con abrazos, besos, caricias, palabras de amor y miradas dulces nuestros mejores sentimientos por aquellos que nos dieron la vida, nuestros padres, por aquellos que dieron la vida a quienes nos dieron la vida, nuestros abuelos, por quienes vienen del mismo lugar que nosotros, nuestros hermanos, por quienes nos acompañan en nuestro camino, la pareja y por supuesto por quienes son la prolongación de nuestra vida, nuestros hijos. Pero démosle el lugar que tienen en la vida, valoremos el orden de llegada y honrémosles solo por ser. Es también un buen momento para acercarnos a aquellos de quienes elegimos aprender, amigos, compañeros de trabajo, jefes, todos ellos no están en nuestras vidas por casualidad sino para aportarnos algo y reflejarnos en ellos. Atrevámonos a observar nuestras luces y nuestras sombras a través del espejo de otros, soltar el miedo y volver al amor, al lugar que en esencia nos corresponde a todos. Avivemos en estas fiestas las llamas de nuestros corazones, juguemos como niños y sintamos sin miedo nuestro sistema familiar desde la gratitud y el respeto que se merece, pues algo milagroso emerge de él: nuestra vida.
 

domingo, 29 de octubre de 2017

¿TE ATREVES A SER TÚ MISMO?


Así como hay dos polos en un imán, uno positivo y otro negativo, las personas también cargamos con dos personajes en disputa; uno de ellos es el que se afana por el éxito material y el otro que aspira a elevarse espiritualmente. “Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia; una es el ego: charlatán, exigente, histérico, calculador; la otra es el ser espiritual oculto, cuya suave y sabia voz has oído y atendido sólo en pocas ocasiones”.

El ego es una imagen de nosotros mismos que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida. Esta especie de personaje incluye creencias sobre cómo somos y sobre cómo deberíamos ser. El ego nos condiciona a creer que la fantasía que tenemos de nosotros es lo que somos.
La paradoja surge cuando, aun habiendo sido nosotros sus artífices, nos identificamos tanto con nuestro ego que acaba dictaminando nuestro comportamiento cotidiano. Esto sucede especialmente en nuestras relaciones con los demás. Un ejemplo de ellos sería que la mayoría de las personas de nuestra sociedad occidental mantiene de forma inconsciente la creencia de que en una discusión uno debe tener siempre la razón ya que, de lo contrario, esto será interpretado por los demás como un síntoma de debilidad e incluso de cierta estupidez. Esto hace que nos embarquemos a menudo en conversaciones vacías en las que, más que el escuchar y el enriquecimiento mutuo, lo que se da es una lucha entre egos hambrientos de atención y protagonismo. Este estado mental hace que, a menudo, cerremos las ventanas de nuestro ser por miedo a que nuestro ego salga lastimado de la batalla, impidiendo de paso que bocanadas de aire fresco lleguen hasta nosotros. El principal beneficio que sacamos de proteger nuestro ego es una sensación inmediata de seguridad. Esta sensación nos llega cuando logramos ponernos una etiqueta que describe quién somos (yo soy una persona que siempre tiene razón, que se sacrifica por el bienestar de los demás,  yo soy un buen profesional, yo soy sabio y con experiencia, yo soy una persona alegre y despreocupada...). Si pensamos sobre esto en profundidad, en seguida nos daremos cuenta que la sensación de control que esto nos proporciona es totalmente irreal. Sin duda, el ponerme una etiqueta me alivia porque me evita tener que decidir a cada instante quién o qué soy, me da una boya a la que agarrarme para no tener que luchar con la marea.
Sin embargo la boya nos impide movilidad. Así mismo actúa nuestro ego sobre nosotros: es como un apuntador que nos dicta qué parte del diálogo debemos recitar en cada momento.

La psicología cita que el ego es como el falso yo; algunas características del ego serían: hablar a espaldas de las personas para sentirnos mejores que ellas, encontrar los errores en nuestros subordinados para sentirnos superiores, o no aceptar que nos equivocamos, negándonos la oportunidad de aprender de nuestros errores. Se puede ser altruista y bondadoso para “mostrarnos” ante los demás y eso… también es ego.
Todos tenemos una inmensa colección de máscaras, las utilizamos según nos convenga ya sea en el ambiente social, laboral, familiar, de pareja, etc, las tenemos adheridas.
No sabemos diferenciar qué hacemos por nosotros mismos y qué hacemos por la manipulación del ego… El ego es una personalidad inferior que se crea cuando la persona tiene una autoestima baja, es decir, una sensación de baja valía y competencia personal. El ego, a través de sus múltiples manifestaciones, trata de ocultar a toda costa que la persona se siente internamente insegura, no valorada y poco querida.  Es por esa misma razón que utilizamos las máscaras para ser “aceptados”,
Pero lo real es que cuando nos conocemos, muy pocos podemos ver detrás de nuestras máscaras; no vemos a la persona, sino al personaje que la persona creó al sentirse desprotegida para así tapar las partes que podrían generar algún tipo de dolor, de esta manera nos sentimos más seguros en nuestra zona de confort, pero también más vacíos y desconectados de otros.
Para no correr riesgos utilizas una máscara (coraza o escudo protector) que es distinto a quien realmente eres: simple y vulnerable.  No sueles mostrarte de esta manera, ya que consideras que si la gente descubriera cómo eres en el fondo, no tolerarías ni la exposición, ni el altísimo nivel de vulnerabilidad que te conecta a la realidad en la que vives.
Tu mejor defensa para no mostrar tu vulnerabilidad, es mostrar máscaras, y de esta manera intentas suavizar el efecto de un rechazo.  Estas mascaras levantan paredes indestructibles entre las personas, ya que antes de entablar una relación sincera el boicot ya se ha activado, y la posibilidad de una conexión emocional, también.
Tú eres el que hiere primero, antes que aparezca la remota posibilidad de que te hieran a ti, y abandonas, mientes, engañas.  No es un mecanismo consciente, ya se ha instalado en tu subconsciente, y esta situación se repite ante estímulos similares.
Además, tu máscara cumple otra función: atraes gente que se ve seducida por esta actitud que has inventado, y no por quién realmente eres.  Al no poder dejar emerger tu verdadera personalidad, buscas personas que refuercen tu personaje y si te descubren y empiezan a ver tu verdadera persona sientes miedo y te alejas.  Prefieres relacionarte desde tu personaje y no desde el interés genuino en quien busca una conexión emocional contigo pues eso te aterra. Eso produce que las personas que no lleven máscara, cansadas acaben alejándose de ti, pues tu personaje ya les aburrió y vieron tu persona, pero tú no dejas que se acerquen a ella, no confías en ellas, porque no confías en ti.
 De este modo, ya sabes de antemano que nunca llegarás a algo concreto con parejas que logren ver más allá del personaje, sean ocasionales o con algún rasgo de estabilidad.  Eliges continuar en la misma posición, para minimizar  la posibilidad de sufrir.
Cada vez que aparece alguien que lee a través de todas tus máscaras, que logra una empatía muy especial contigo, y se conecta con tu vulnerabilidad y tus emociones más íntimas, esto te deja desprotegido e indefenso, sin saber qué hacer o cómo reaccionar, ya que en este caso los mecanismos de defensa inconscientes que venías activando no surten efecto. Esas personas suelen ser personas auténticas, por supuesto tienen ego, pues es inherente al ser humano, pero están liberadas de sus máscaras del ego, lo han transcendido al desnudarse ante sí mismas y ante el resto, han sufrido y se han sentido vulnerables, han aceptado sus luces y sus sombras y saben que no pueden gustar a todo el mundo y aun así se gustan a sí mismas. No necesitan protegerse constantemente ni crear personajes, pues viven con su persona.
Puedes deshacerte de tus máscaras si verdaderamente lo deseas.  La oportunidad de cambio hacia relaciones más gratas y saludables está en tus manos, sólo depende de ti decidir que ha llegado el momento oportuno para dejar las máscaras atrás y dejar que tu personalidad fluya, solamente tú lo decides.
¿Te atreves a ser tú mismo?

martes, 19 de septiembre de 2017

SANANDO EMPRESAS


Con los años, los beneficios y los avances de la Psicología se han ido extendiendo a diversos campos, entre los que se encuentra el mundo empresarial. Ya nadie pone en duda la necesidad de la Psicología de las Organizaciones y la importancia del estudio científico de la conducta en ámbitos laborales. La motivación, las actitudes, el estrés de los empleados y de los clientes son algunos de los conceptos claves en este ámbito y su compresión es imprescindible para mantener y progresar en cualquier negocio.
La atención psicológica empresarial ayuda a combatir el estrés causado por las relaciones de trabajo; los resultados se manifiestan en una mayor productividad y mejora en la toma de decisiones.
La terapia empresarial se ocupa del impacto de las relaciones entre trabajadores, socios, compañeros, jefes y como afectan estas a la empresa y a sus familias.
Una relación de trabajo diaria genera conflictos, de ahí que sea necesario tratar estos problemas para evitas la decadencia de la empresa y estimular el buen clima laboral.
La idea de la terapia empresarial es que el psicólogo sea el mediador desde el interior de la empresa, para hacer que los vínculos y objetivos tengan una estructura saludable. En la mayoría de los casos esta ayuda es clave para disminuir o eliminar el estrés laboral. El terapeuta o terapeutas empresariales, definen roles y trazan los objetivos alcanzables con estrategias definidas y equitativas para cada uno de los participantes.
Dado que la empresa se integra por individuos es inevitable que las historias personales surjan en éste ejercicio, pero precisamente se busca que el trabajo no afecte a la vida familiar.
La terapia empresarial comienza con una reunión en donde el psicólogo identifica los problemas de fondo que en su mayoría tienen que ver con la falta de una comunicación asertiva, no saber delegar responsabilidades y el crecimiento no planificado. La terapia permite ver a sus integrantes cuestiones que de otra manera no percibirían por la dinámica del día a día.
Cada vez más profesionales del mundo empresarial demandan este tipo de formación, al igual que cada vez más profesionales de la Psicología dirigen sus estudios e intervenciones al ámbito laboral. Desde  el Gabinete de Psicología VILA DE PAZ, te proponemos el desarrollo de diversas habilidades dirigidas tanto a optimizar tus horas en la oficina como para mejorar tu trato con el cliente. Entre ellas podemos destacar:
  • Motivación
  • Manejo del estrés
  • Atención y memoria
  • Inteligencia emocional
  • Neuromanagement 

    Además, nuestros talleres están dirigidos a todo tipo de empresas, bien si sus objetivos consisten en incrementar el rendimiento y la motivación de sus empleados, o bien lograr un mayor nivel de impacto en sus clientes y un mejor posicionamiento en el mercado.

    Nuestro compromiso es dotar a nuestros clientes de las competencias necesarias para afrontar los distintos escenarios del ámbito laboral, basándonos en una metodología participativa y poniendo un interés especial en el análisis de casos reales y el seguimiento de los aprendizajes.

    De este modo conseguimos que los participantes en nuestros talleres aumenten sus niveles de bienestar profesional y personal que tan relacionados están con el logro de los objetivos de negocio de las empresas.

    Gestionar equipos y obtener lo mejor de las personas es una de las tareas más apasionantes pero también más difíciles del entorno laboral. Para aprobar con nota esta asignatura es necesario adaptarse a las necesidades de cada miembro del equipo y desarrollar unas habilidades que nos permitan gestionar emociones, comunicarnos eficazmente, resolver conflictos, tomar decisiones, así como generar un ambiente que favorezca el trabajo en equipo, la creatividad y la productividad del grupo de trabajo.

    La inteligencia emocional, la comunicación asertiva y la capacidad para generar emociones positivas, serán ingredientes esenciales de un modelo de liderazgo que más allá de los conocimientos técnicos nos facilite liderar encontrado el equilibrio entre razón y emoción.

    A través del curso de liderazgo y gestión de equipos reflexionaremos sobre las competencias de un buen líder, realizando un diagnóstico de nuestro rol dentro del equipo y estableciendo planes de acción que nos permitan mejorar.

    Además disponemos de muchos otros cursos para empresas y  asesoramos y diseñamos CURSOS A MEDIDA PARA CADA DEPARTAMENTO, según sean las características y necesidades de cada uno de ellos.

    Ofrecemos SESIONES DE SEGUIMIENTO Y APOYO, una vez impartidos los cursos, para valorar la evolución de los alumnos, resolver dudas, situaciones nuevas o dificultades surgidas y reforzar los logros.


    Diseñamos y nos adaptamos a cualquier necesidad o sugerencia en función de las características del grupo al que vaya dirigido. Nuestras últimas experiencias de COACHING laboral han sido en el mundo de la salud, hostelería y profesorado. Hemos realizado formaciones a empresas como hospitales de la red balear, hoteles, colegios de primaria y secundaria entre otros y todos ellos con resultados muy satisfactorios.

  • Si deseas más información no dudes en contactas con nosotros a través del teléfono 617387828 o del mail sandrapgvilarin@hotmail.com y te asesoraremos en tu plan de formación empresarial personalizado. Nos encanta hacer felices a las empresas para encaminarlas al éxito.